Busquemos El Entendimiento En La Palabra De Dios

20 enero, 2026

“Entonces (Jesús) les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras…” (Lc. 24:45). Una de las primeras cosas que hizo nuestro Señor Jesucristo al aparecer a sus discípulos, luego de haber resucitado, fue abrir el entendimiento de ellos. El propósito de esto es comprender que la palabra del Señor es veraz, certera, firme y su cumplimiento es fiel, en cuanto a todo lo que en ella está escrito. De esta manera, el Señor confirma la vigencia de sus mandamientos, para que su pueblo vea su poder y le reconozca como el único Dios soberano.

Dentro de este sentimiento, el Señor nos ha estado llevando a reflexionar en las últimas enseñanzas, sobre los tiempos finales que estamos viviendo. Como iglesia, llevamos más de cuatro décadas de anunciar las buenas nuevas de salvación y de llevar el mensaje glorioso de esperanza, a todos los lugares en donde el Señor abre puertas, dentro del país y hasta fuera de las fronteras.

Deseando que la palabra de Dios llegue a los corazones necesitados, para proceder al arrepentimiento y conversión. Permitiéndonos el Señor el tiempo de vida que tenemos, para prepararnos como una iglesia que vela y espera su venida. Atendiendo a la advertencia que nos dicen las Escrituras: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…” (Ro. 1:18).

El mundo entero está bajo el dominio del maligno. Y ese espíritu perverso, pelea para afectar la vida del pueblo de Dios. Por eso encontramos también estos otros temas importantes que complementan el sentimiento de estas enseñanzas: «El conocimiento da la oportunidad a la obediencia»; «¿Qué provoca la ira de Dios?»; «El conocimiento de Dios nos lleva al amor y al temor genuino»; y: «La santidad, efecto del Espíritu Santo».

Ante todo esto, debemos recordar que Dios le dejó a su iglesia la promesa del Espíritu Santo, leamos: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:15-17).

Gracias a Dios por la palabra y las convicciones que tenemos. El Espíritu Santo nos da la fortaleza para ser santos, renunciando a este mundo y sus placeres. De esta manera, tendremos comunión con el Señor, leamos: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Is. 57:15).

Nuestro llamado es para atender a la voz de Dios, pues hay grande bendición en entender y vivir la palabra. Veamos algo de la experiencia de un hombre conforme al corazón de Dios, quien decía: “Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la cumpliré de todo corazón” (Sal. 119:34). En otro pasaje también expresa: “Tu siervo soy yo, dame entendimiento Para conocer tus testimonios” (V. 125). David sabía la importancia de alcanzar esa comprensión espiritual, para estar en la voluntad del Señor.

Las Escrituras nos advierten del peligro sobre aquellos simples que menosprecian el entendimiento, leamos: “Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, A un joven falto de entendimiento…” (Pr. 7:7). La falta de este valor nos hace ser presa fácil del maligno, al no dimensionar las consecuencias del mal y el daño del pecado en nuestra vida. Sigamos leyendo el pasaje: “Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras (…) Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a las prisiones para ser castigado; Como el ave que se apresura a la red, Y no sabe que es contra su vida…” (Vs. 21-23).

Triste y lamentable, pero cierto. Por eso, la labor de las autoridades espirituales que Dios ha puesto en medio de su pueblo es llevarnos al amor y al temor de Dios. El apóstol Pablo, pensando en su discípulo Timoteo, le dice: “Considera lo que te digo, y el Señor te dé entendimiento en todo” (2 Ti. 2:7). Pablo sabía que para la misión que tenía este joven colaborador dentro de la iglesia, esto era de suma importancia para su vida y para su ministerio.

Dentro de la formación que llevamos continuamente en cada una de nuestras vidas, también la palabra nos dice algo importante: “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Pr. 15:32). Es de mucho beneficio el saber que todo lo que nos sucede, tiene un propósito de parte de Dios para nosotros. También dice: “Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee…” (Pr. 16:22). Esta fuente de vida hace una diferencia muy grande en nosotros al tenerla y nos trae paz.    

Amados hermanos, busquemos y pidamos ser llenos del Señor. ¿Tienes falta de sabiduría? Pídela a Dios. ¿Necesitas del poder del Espíritu Santo? Dile: Señor, te necesito, llena mi vida de ti. Leamos su promesa: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc. 11:13).

Mantengamos nuestra convicción de amar y servir a Dios, quien nos ha mostrado el camino de la salvación. Teme a Dios para ser sabio y alcanzar entendimiento en su palabra. Que Dios les bendiga. Amén.